La Oración para Interceder por Otros

Interceder es hablar a una persona en favor de alguien para conseguir un beneficio para ella. En la vida diaria es frecuente que las personas intercedan unas por otras, como parte de las relaciones sociales de una comunidad.

Del mismo modo, mediante la oración de intercesión hacemos peticiones a Dios buscando el interés y beneficio de alguna persona (Fil 2:4). Ya que todos estamos llamados a interceder ante Dios por los demás, la oración de intercesión es muy importante porque con ella pedimos a Dios un beneficio para otros, de acuerdo con la enseñanza de amar al prójimo como a uno mismo.

Oramos a Dios con la intención de conseguir para otra persona cosas buenas como la solución de un problema, la recuperación de la salud, de la tranquilidad espiritual, de la armonía familiar o cualquier bien que esa persona necesite obtener. Podemos orar por nuestros familiares y amigos, por los que están pasando por dificultades y por los enfermos.

Podemos orar ante Dios por los demás uniéndonos así a la oración de Jesús, que intercede constantemente por nosotros, ya que está en la intimidad del Padre rogando por todos (He 7:24-25); porque Jesús no vino para tomarnos en cuenta nuestras faltas, sino para interceder por nosotros (Ro 8:34), es decir, tenemos ante Dios un defensor de todos los seres humanos, porque el sacrificio de Jesús, el hombre justo, se hizo para lograr el perdón de nuestras faltas (1 Jn 2:1-2).

Jesús nos enseñó a interceder por los demás. Él pidió por sus discípulos en la Última Cena. Oró por ellos ya que los enviaba a difundir su mensaje en el mundo; también intercedió por los que vendrían después y creerían en él por medio de la palabra de sus discípulos (Jn 17:14-20).

Profundizando el mandamiento de amor al prójimo, Jesús nos enseñó que debíamos amar a nuestros enemigos y orar por ellos, para así comportarnos como Dios mismo, que ama a todos, sin distinción (Mt 5:43-48). En el evangelio de Lucas nos reitera que debemos hacer el bien y amar a los enemigos, porque si actuamos de esa forma nuestra recompensa será grande ya que así llegaremos a ser hijos de Dios, que es bueno y compasivo con todos (Lc 6:35-36).

Estando en el suplicio de la cruz, Jesús intercedió por aquellos que lo crucificaron, pidiendo el perdón para ellos porque no sabían lo que estaban haciendo (Lc 23:33-34).

Si oramos por los que nos hacen daño podemos llegar a ser agentes para la transformación positiva de ellos. En la Carta a los Romanos leemos que si uno de ellos tiene hambre y sed debemos darle de comer y darle de beber. Así, esa persona, al percibir que su mala voluntad tiene como respuesta un acto de amor y solidaridad, podrá encontrar en esto la ocasión de rectificar su conducta y cambiar su vida (Ro 12:20-21). La oración por los enemigos también nos libera de los elementos nocivos y repetitivos presentes en nuestra mente, y nos trae la paz a nosotros mismos y a nuestro entorno.

Podemos orar a Dios intercediendo por otros tal como nos enseñó Jesús y según los ejemplos que tenemos en la Biblia. En el libro del Génesis encontramos que Abraham intercedió por Sodoma con el propósito de que esta ciudad escapara del castigo inminente que venía (Gn 18:23-33); el apóstol Pablo pide que no sólo se interceda por los integrantes de la comunidad, sino que también por reyes y autoridades, para que todos puedan vivir una vida buena en paz y tranquilidad (1 Ti 2:1-2). En la Carta a los Efesios, el mismo apóstol pide a los fieles de esa iglesia que sean constantes en la oración y que rueguen a Dios por los hermanos de la comunidad y especialmente por él, para que Dios le dé palabras y valentía cuando tenga que defender su causa en los tribunales, ya que estaba prisionero en Roma a punto de ser sometido a juicio (Ef 6:18-20).

Cuando no sabemos cómo pedir o interceder por alguien, el mismo Espíritu Santo intercede por nosotros para que nuestra oración sea la adecuada y conforme a la voluntad de Dios (Ro 8:26-27).

La oración de intercesión es muy valiosa para nosotros y para los demás, ya que cuando la practicamos estamos dando cumplimiento a la enseñanza más importante, que es amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. Esta oración es un acto de amor hacia las personas, familiares y amigos por los que intercedemos.