La Oración de Alabanza a Dios que es Cercano y Trascendente
Acudimos a Dios para que nos ayude, nos socorra, nos defienda de nuestros enemigos y nos cuide, como un padre se preocupa por sus hijos con ternura y amor; por lo que nuestra oración estará muy bien hecha cuando confiamos en la protección de Dios y pedimos su ayuda en el diario vivir.
Sin embargo, será muy importante para nosotros buscar a Dios no sólo con el propósito de pedirle protección, favores, salud, bienestar o cualquier otro beneficio, sino que también debemos buscarlo para disfrutar de su cercanía, para tener el agrado de adorarlo por lo que él es, y para alabarlo por su enorme creación que parece infinita en su grandeza de astros, estrellas y galaxias, maravillosa por la existencia de las cosas pequeñas, que definen también un vasto universo, por todo lo que existe y por la belleza y perfección de todo lo creado.
Estamos invitados a alabar a Dios por la ciencia, por la tecnología y por las buenas obras humanas de todo tipo, que muestran claramente que hemos sido hechos a imagen y semejanza del Creador. Lo alabamos igualmente por habernos dado la vida, por habernos dado nuestra familia, por todo lo que somos, porque nos ayuda a superar las dificultades, porque siempre está presente en nuestra existencia y porque nos da más de lo que nos atrevemos a pedirle.
Estamos invitados también a alabar a Dios por lo que es: único, creador de todo cuanto existe, de las cosas visibles e invisibles (Ap 4:11); porque siendo la creación enorme y maravillosa, Dios es trascendente y distinto a ella, por lo que no lo debemos confundir con su creación porque él es inmensamente mayor que todo lo creado. Sin embargo, todo existe y tiene vida porque él está compenetrado con su creación, está junto a ella; es el Dios que es, que era y que vendrá (Ap 1:8).
Alabamos a Dios porque siendo trascendente y todopoderoso se preocupa por cada uno de nosotros y por todo lo que vive y tiene existencia (Mt 6: 25-34).
Podemos pedir la ayuda del Espíritu Santo para alabar a Dios desde el fondo de nuestros corazones por todo lo bueno que nos da; así lo hizo Jesús cuando regresaron los discípulos que mandó a preparar su llegada a los pueblos de Galilea (Lc 10:21).
En la oración de alabanza se reconoce la gloria de Dios: Juan, el autor del Apocalipsis, en una de sus visiones ve a millones y millones de ángeles que proclaman la gloria de Dios, a los que se unen todos los seres que habitan el cielo, la tierra y el mundo inferior, es decir, todos los seres creados en el universo alaban a Dios y proclaman que el honor, la gloria y el poder le corresponden sólo a él (Ap 5:11-14).
El último salmo de la Biblia muestra que todas las cosas existentes alaban a su Creador por su poder y por su grandeza, unidas en un canto universal que se sintetiza en que todo lo que respira alaba a Dios como Señor y creador del universo (Sal 150).
Aleluya, Alabado sea Dios
Oración inspirada en Sal 150 y en 1 Co 3:16-17.
Que todos alaben a Dios con alegría
Porque el Señor habita en nosotros:
El Espíritu tiene su templo en nuestros corazones
Y somos su santuario.
Alabe a Dios toda la creación:
Alábenlo las galaxias, las constelaciones,
Y todos los astros del firmamento;
Que lo alaben el cielo, la tierra y los mares profundos.
Alábenlo porque es el Dios único,
El que tiene a toda la creación en su mano,
El que le da la energía que la mueve
Y con su poder la conduce a la meta que él dispuso.
Alaben al Señor con el canto, con la danza
Y con todos los instrumentos musicales:
Con la trompeta, el oboe y la flauta
Con el arpa, la guitarra y la lira,
Con panderos y platillos sonoros.
Que los seres humanos alaben a Dios
Que los seres que llenan la tierra y los mares lo alaben:
Todos ellos existen porque el Señor les comunica su aliento.
Que gozosos lo alaben y digan:
Aleluya, alabado sea el Señor Dios.
Amén.