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title: "Capítulo 14"
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# La Oración de Alabanza a Dios que es Cercano y Trascendente

Acudimos a Dios para que nos ayude, nos socorra, nos defienda de nuestros enemigos y nos cuide, como un padre se preocupa por sus hijos con ternura y amor; por lo que nuestra oración estará muy bien hecha cuando confiamos en la protección de Dios y pedimos su ayuda en el diario vivir.

Sin embargo, será muy importante para nosotros buscar a Dios no sólo con el propósito de pedirle protección, favores, salud, bienestar o cualquier otro beneficio, sino que también debemos buscarlo para disfrutar de su cercanía, para tener el agrado de adorarlo por lo que él es, y para alabarlo por su enorme creación que parece infinita en su grandeza de astros, estrellas y galaxias, maravillosa por la existencia de las cosas pequeñas, que definen también un vasto universo, por todo lo que existe y por la belleza y perfección de todo lo creado.

Estamos invitados a alabar a Dios por la ciencia, por la tecnología y por las buenas obras humanas de todo tipo, que muestran claramente que hemos sido hechos a imagen y semejanza del Creador. Lo alabamos igualmente por habernos dado la vida, por habernos dado nuestra familia, por todo lo que somos, porque nos ayuda a superar las dificultades, porque siempre está presente en nuestra existencia y porque nos da más de lo que nos atrevemos a pedirle.

Estamos invitados también a alabar a Dios por lo que es: único, creador de todo cuanto existe, de las cosas visibles e invisibles (Ap 4:11); porque siendo la creación enorme y maravillosa, Dios es trascendente y distinto a ella, por lo que no lo debemos confundir con su creación porque él es inmensamente mayor que todo lo creado. Sin embargo, todo existe y tiene vida porque él está compenetrado con su creación, está junto a ella; es el Dios que es, que era y que vendrá (Ap 1:8).

Alabamos a Dios porque siendo trascendente y todopoderoso se preocupa por cada uno de nosotros y por todo lo que vive y tiene existencia (Mt 6: 25-34).

Podemos pedir la ayuda del Espíritu Santo para alabar a Dios desde el fondo de nuestros corazones por todo lo bueno que nos da; así lo hizo Jesús cuando regresaron los discípulos que mandó a preparar su llegada a los pueblos de Galilea (Lc 10:21).

En la oración de alabanza se reconoce la gloria de Dios: Juan, el autor del Apocalipsis, en una de sus visiones ve a millones y millones de ángeles que proclaman la gloria de Dios, a los que se unen todos los seres que habitan el cielo, la tierra y el mundo inferior, es decir, todos los seres creados en el universo alaban a Dios y proclaman que el honor, la gloria y el poder le corresponden sólo a él (Ap 5:11-14).

El último salmo de la Biblia muestra que todas las cosas existentes alaban a su Creador por su poder y por su grandeza, unidas en un canto universal que se sintetiza en que todo lo que respira alaba a Dios como Señor y creador del universo (Sal 150).

## Aleluya, Alabado sea Dios

Oración inspirada en Sal 150 y en 1 Co 3:16-17.

*Que todos alaben a Dios con alegría*  
*Porque el Señor habita en nosotros:*  
*El Espíritu tiene su templo en nuestros corazones*  
*Y somos su santuario.*

*Alabe a Dios toda la creación:*  
*Alábenlo las galaxias, las constelaciones,*  
*Y todos los astros del firmamento;*  
*Que lo alaben el cielo, la tierra y los mares profundos.*

*Alábenlo porque es el Dios único,*  
*El que tiene a toda la creación en su mano,*  
*El que le da la energía que la mueve*  
*Y con su poder la conduce a la meta que él dispuso.*

*Alaben al Señor con el canto, con la danza*   
*Y con todos los instrumentos musicales:*  
*Con la trompeta, el oboe y la flauta*  
*Con el arpa, la guitarra y la lira,*  
*Con panderos y platillos sonoros.*

*Que los seres humanos alaben a Dios*  
*Que los seres que llenan la tierra y los mares lo alaben:*  
*Todos ellos existen porque el Señor les comunica su aliento.*  
*Que gozosos lo alaben y digan:*  
*Aleluya, alabado sea el Señor Dios.*

*Amén.*
